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lunes, 7 de enero de 2008

Bermejo vientre.

Mi humilde azada, en tu surco
revela el génesis de un universo
privado, infinito y atemporal.

Las gotas de sudor de tu frente,
se vuelven arroyo y manantial
y fuente en que calmo mi sed.

Barloventeo alegremente;
por los mares de tu ecuórea
vulva orbicular;
zurumbático,
ansioso y ardiente.

Y de repente
un barrunto asalta mi mente:
surgirá nueva simiente
de tu bermejo vientre.

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