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lunes, 7 de enero de 2008

Mi visco y tu obelisco.

El mar, la playa, tu seno, su arrullo;
el oleaje y su vaivén, como el tuyo,
mi cuerpo dentro de tu alba intimidad:
¡mis cuatro minutos de felicidad!

La noche y su gran cortejo de estrellas,
la arena, yo contigo y tú a mi lado:
momento que se muestra ensimismado
mientras me donas tus prendas más bellas.

Y pienso: " Por ahora no hay querellas";
solo hay besos, caricias y lamidas,
mordisqueos, abrazos y mordidas

y en medio de tus dulces embestidas,
entre tus piernas encuentro mi visco
y sobre mi cuerpo hallas tu obelisco.

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