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lunes, 7 de enero de 2008

Orbitándote

Orbitando alrededor de tus senos,
como luna de cristal o miel o panal
u hoguera o fuego fatuo,
me encuentro atrapado por tu gravedad sideral.

Te orbito
obediente, quedo y taciturno
mientras exiges más,
y más y más y más y más y mucho, mucho más;
y mucho más te doy,
hasta quedar totalmente extenuado,
boquiabierto como pez fuera del agua,
cansado, atontado, agotado, asfixiado, boqueando...

En tus profundidades coralinas
he buceado en completa y total apnea;
y tan sólo quiero que usted vea
que ya no me quedan más fuerzas.

Ahora, tan sólo abrázame
y déjame dormir
un ratito
calentito
entre tus tiernos brazos,
acunado en el vaivén de tus abrazos
ultramarinos y siderales.

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