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martes, 15 de julio de 2008

Pistoneando en tu hondonada

Si me dejas pistonear en tu hondonada

aceleraré tu maquinaria cardíaca

hasta llevarla a velocidad luz.

Así detendremos el tiempo

y la eternidad cincelará el segundo

de nuestro orgasmo infinito y sideral

a nuestro recuerdo inmortal.

Déjame engrasarte con mis fluidos

y te dejaré lubricarme con los tuyos,

seremos motor de historia universal

e intergaláctica

siempre juntos

pegados

fundidos

en un abrazo que abrasa

y acrisola,

aquí y ahora…

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